«La batalla de Kansas» – Tercera parte: «Hijo de ninguna parte, de la nada y de nadie»
Guionista: Jason Aaron. Dibujante: Rafa Sandoval. Portada: Rafa Sandoval. Portadas alternativas: Gerald Parel, Elizabeth Torque, Nikolas Draper-Ivey
Todo ha conducido a esto. ¡La batalla final contra Ra’s Al Ghul, por el destino de Smallville y el alma de Superman!
Historia
Kal-El tiene una visión de las Tierras Rojas de Krypton, donde le esperan sus padres y Krypto. Jor-El y Lara le dicen que ha llegado el momento de regresar a casa, y Kal-El comprende que está muriendo.
En realidad, Ra’s al Ghul acaba de atravesar a Superman con su espada de kryptonita. Le exige a gritos que lo reconozca como su padre, pero Superman sigue negándose. Ra’s ordena a Brainiac que acabe con sus amigos para librarlo de cualquier atadura. Brainiac comienza a aplastarlos con la Piedra Solar en la que permanecen prisioneros, pero Sol se reactiva y se niega a participar en un asesinato. El código de Sol ha sido corrompido de forma irreversible por Brainiac, por lo que no puede desobedecer sus órdenes. Ante esta situación, decide borrarse a sí mismo para impedir que Brainiac siga controlando la Piedra Solar a través de él.
Superman queda destrozado por lo sucedido, mientras Ra’s al Ghul le grita que libere toda su rabia. Superman responde lanzándole una descarga de visión calorífica con toda su fuerza, provocando una enorme explosión. Los habitantes de Smallville consiguen salir de los túneles y Talia impide que los Pacificadores intervengan, asegurándoles que su padre no necesita su ayuda.
Ra’s al Ghul sobrevive a la explosión y se lanza contra Superman, que acaba estrellándose contra un mecha de Lazarus. La máquina lo atrapa y anuncia que lo tienen bajo control. Los habitantes de Smallville se agrupan frente al mecha y exigen que libere a Superman. Los Pacificadores forman una línea frente a ellos y ambos bandos se apuntan mutuamente con sus armas.
De repente, Ra’s al Ghul ataca el mecha y abre de un tajo la cabina para llegar hasta el piloto. Le recrimina que nadie le ha dado permiso para ponerle una mano encima a su hijo. Ra’s intenta golpearlo, pero Superman intercepta el ataque. Entonces, su padre le propina una patada en el estómago y le dice que su debilidad resulta vergonzosa. A continuación, ordena a los Pacificadores que maten a los habitantes de Smallville. Superman le asegura que hará cualquier cosa que le pida si deja que se marchen.
Ra’s le responde que quiere que abandone su antigua vida y acepte el destino que le corresponde. Superman reacciona arrancando de su armadura el emblema del Gremio Laboral y convirtiéndolo en polvo de Piedra Solar. Le explica que aquel símbolo representaba a su pueblo, pero que ya no tiene ningún pueblo al que pertenecer. Ahora es el hijo de ninguna parte y de la nada.
Ra’s le ordena que se arrodille. Superman responde que estaría dispuesto a suplicar y humillarse para salvar a los habitantes de Smallville si eso es lo que desea, aunque está convencido de que Ra’s los matará igualmente. Al Ghul le contesta que será el propio Superman quien acabe con ellos mientras él observa. En ese momento, Superman concentra la Piedra Solar entre sus manos hasta darle forma de espada y se lanza contra él. Ra’s al Ghul consigue bloquear el golpe y ordena a los Pacificadores que abran fuego.
Sin embargo, el piloto del mecha, llamado Joe, pide a sus compañeros que se detengan. Les recuerda que ninguno de ellos se alistó para combatir en Kansas ni para disparar contra granjeros, y les pregunta si realmente aceptaron formar parte de algo así. Los demás Pacificadores reconocen que lo que están haciendo está mal y bajan sus armas.
Mientras tanto, Superman y Ra’s al Ghul se enfrentan en un duelo. Aunque Ra’s es un espadachín mucho más experimentado, la capacidad de Superman para volar le proporciona una ventaja. El Hombre de Acero vuelve a tener una visión del más allá y les dice a sus padres que está preparado para acompañarlos a casa. Ellos le responden que lo echan de menos, pero que él ya está en casa. Después, sus figuras se desvanecen. En el mundo real, Superman utiliza su espada de Piedra Solar para destrozar la hoja de kryptonita de Ra’s.
Ra’s al Ghul reconoce que Superman lo ha derrotado y que solo queda que lo ejecute. Le grita que lo mate, recordándole que es responsable de millones de muertes y que debe hacer que el sacrificio de Krypton tenga algún sentido dándole el castigo que merece.
Pero Superman decide no acabar con su vida. En su lugar, lleva a Ra’s al Ghul hasta Orangi Town, en Pakistán, y lo entrega a sus habitantes. Les explica que es el responsable de la masacre perpetrada por Lazarus Corp y les pide que se aseguren de que responda ante la justicia por sus crímenes. Cuando le preguntan quién es, Superman dirige la mirada hacia el espacio vacío de su armadura donde antes estaba el emblema.
Una semana después, las emisiones de Lois y Jimmy han conseguido llegar al mundo entero y dar a conocer lo sucedido en Smallville. Los principales medios de comunicación se han desplazado hasta allí para informar sobre las consecuencias de los acontecimientos. Lazarus Corp ha acabado en bancarrota, aunque Talia ha conseguido escapar y permanece en paradero desconocido.
Kal-El regresa una vez más a la residencia de jubilados de Martha, pero la enfermera le comunica que falleció el día anterior. La mujer reconoce a Kal-El como el hijo del que Martha hablaba constantemente y le entrega una caja que esta había dejado para él. En su interior encuentra un traje azul hecho a mano, con el emblema del Gremio Laboral, y una nota de Jonathan y Martha. En ella, ambos se dirigen a él como su hijo y le dan un nombre: Clark Kent.
Notas
Este número se recoge en «Absolute Superman: Son of the Demon».
Absolute Superman #14
Opinión

La batalla de Kansas llega a su momento decisivo mientras la Corporación Lazarus mantiene su enfrentamiento con los habitantes de Smallville. Después de escapar de Ra’s al Ghul y Brainiac, Superman ha buscado refugio en el único lugar que considera seguro: la pequeña localidad agrícola. Pero la amenaza no ha terminado. Ahora debe enfrentarse a un multimillonario respaldado por un ejército de Pacificadores. Absolute Superman #14, escrito por Jason Aaron y dibujado por Carmine Di Giandomenico, pone fin a este conflicto con un enfrentamiento a gran escala entre los vecinos de Smallville y Lazarus Corp. La lucha por decidir quién se impone está servida, y Superman tendrá que aceptar el papel que le corresponde para impedir que su nuevo hogar acabe destruido, como ocurrió con el primero. Una conclusión que combina grandes dosis de acción con momentos emotivos y reflexiones sobre el personaje.
Resulta difícil encontrar una nueva forma de abordar a una figura tan reconocible como Superman sin perder aquello que la hace especial. Sin embargo, Jason Aaron ha conseguido darle una identidad propia en esta versión moderna, respetando al mismo tiempo los rasgos fundamentales del héroe. Su escritura tiene un componente poético que encaja con el carácter reflexivo de este Superman y permite desarrollar temas que, además de ser fieles a sus valores, tienen una clara conexión con la realidad política actual.
La historia de un inmigrante perteneciente a la clase trabajadora encaja especialmente bien con esta interpretación del personaje. También lo hace su enfrentamiento con una corporación que se aprovecha de sus empleados y concentra sus beneficios en manos de los más ricos. Es un planteamiento muy oportuno que recuerda por qué Superman sigue siendo un símbolo capaz de conectar con lectores de distintas generaciones. La esperanza que representa no se queda en las páginas de los cómics, sino que también puede trasladarse a la vida real. Su figura continúa siendo necesaria en el mundo actual.
Este número aborda además cuestiones como los regímenes fascistas y las diferencias entre las clases sociales, estableciendo paralelismos con algunos de los problemas políticos de nuestro tiempo. Pero, más allá de esas referencias, la historia vuelve a poner de manifiesto que las aventuras de Superman hablan, en esencia, de las personas. El héroe pertenece a todos, independientemente de quién esté leyendo sus historias. Siempre me ha parecido interesante que Superman pueda ser al mismo tiempo un extraterrestre y alguien profundamente humano, y esta entrega aprovecha muy bien esa dualidad.
Buena parte del relato gira en torno a una cuestión moral: qué debería hacer alguien que posee un poder tan extraordinario. Las circunstancias llevan a Superman a una situación límite en la que parece que solo existen dos opciones: matar o morir. Sin embargo, sus convicciones le impiden tomar el camino más fácil. Su sentido de la justicia y su brújula moral son lo que lo distinguen y lo convierten en el mayor héroe del mundo. Jason Aaron firma una historia que merece ser reconocida por la forma en que desarrolla este conflicto.
El apartado artístico también contribuye a dar personalidad y profundidad a este universo. El trabajo de Rafa Sandoval, acompañado por el color de Ulises Arreola, destaca por su nivel de detalle y por la expresividad de sus personajes. Sus dibujos transmiten movimiento y energía, pero también saben recrearse en los momentos más inquietantes. En esta entrega, el tono visual es especialmente oscuro y aterrador, algo que encaja con la particular visión de Superman que presenta esta colección.
Pese al protagonismo de la acción, Sandoval consigue que las escenas no pierdan su carga emocional. Cada secuencia tiene su propia fuerza y la espada roja que recibe Superman aporta un elemento visual muy acertado. Desde la página inicial, el dibujo consigue captar la atención gracias a la riqueza de sus composiciones, el cuidado por los detalles y la intensidad con la que representa este mundo.
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