Artículo de The Hollywood Reporter sobre «Supergirl»:

Durante meses, DC Studios supo que la película no estaba funcionando. La situación llegó a un punto crítico en marzo, cuando el estudio puso a prueba su propio montaje frente a otro realizado por el director Craig Gillespie.

Normalmente, las puntuaciones de las proyecciones de prueba suben y mejoran. Pero en marzo, las calificaciones de Supergirl en realidad empeoraron cuando DC Studios organizó una especie de competición entre dos versiones distintas de la película: una de Craig Gillespie y otra del estudio, dirigido por James Gunn y Peter Safran.

Fue un momento de enorme decepción para todos los implicados, ya que había mucho en juego, especialmente para DC. Supergirl iba a ser una prueba clave para la división de Warner Bros., al tratarse de su primera película que no estaba escrita ni dirigida por Gunn, después del estreno inaugural del año anterior, Superman.

La película necesitaba funcionar para demostrar que el estudio podía expandirse más allá de los proyectos dirigidos por Gunn, el prestigioso cineasta responsable de las películas de Guardians of the Galaxy, Peacemaker y The Suicide Squad, y además la cara más visible de la marca.

Meses después, el resultado de Supergirl ya es conocido. La película, protagonizada por Milly Alcock en el papel principal y con un presupuesto cercano a los 180 millones de dólares, se estrelló en su fin de semana de estreno, recaudando apenas 37,1 millones de dólares, incluso menos que otro sonado fracaso de DC, Joker: Folie à Deux (2024), que debutó con 37,6 millones y tampoco fue realizada por Gunn ni Safran.

Y aunque un único fracaso no tiene por qué condenar toda una estrategia, y han surgido numerosas teorías sobre las causas del desastre —¿era Alcock la actriz adecuada? ¿Fue acertada la visión de Gillespie? ¿Está el público cansado de los superhéroes? ¿Fue un error estrenarla a finales de junio? ¿Era demasiado elevado el presupuesto?—, el destino de Supergirl podría haberse decidido mucho antes.

Según múltiples fuentes consultadas por The Hollywood Reporter, Gunn y Gillespie mantuvieron diferencias creativas sobre la dirección de la película, y esta nunca terminó de encontrar su rumbo durante el proceso de posproducción. Las puntuaciones de las proyecciones de prueba, medidas sobre una escala de 100 puntos, nunca lograron salir de la franja de los 60 puntos, según varios informantes. Otra fuente aseguró que la mejor puntuación obtenida fue de 70.

“‘No estaban alineados creativamente’ es la forma educada de describirlo”, afirmó una fuente.

Otras fuentes discrepan de esa caracterización y sostienen que Gunn, Safran y Gillespie experimentaron el grado habitual de tensión creativa saludable que suele darse entre un director y un estudio durante el proceso de mejorar una película. Además, varias personas destacan el respeto que Gunn y Safran sienten por el talento de Gillespie, conocido por dirigir I, Tonya, trabajo que ayudó a que Margot Robbie consiguiera una nominación al Óscar.

El rodaje terminó en mayo de 2025 y ya en otoño de ese mismo año tanto el estudio como Gillespie sabían que la película tenía problemas. Después de que una proyección de prueba celebrada en diciembre obtuviera una recepción simplemente aceptable, el estudio decidió intervenir directamente y tomar el control de la posproducción para elaborar su propio montaje.

Gunn también recurrió al guionista Jeremy Slater, quien previamente había escrito una película no producida sobre el equipo de superhéroes de DC conocido como The Authority, para colaborar en el proceso de posproducción.

No está claro hasta qué punto participó Slater, aunque parece que ayudó a escribir escenas para una ronda de nueve días de rodaje adicional. La guionista original, Ana Nogueira, también continuó involucrada durante la posproducción. Uno de los problemas era la batalla final de la película, que fue reestructurada.

Los demás problemas concretos no están claros, aunque se sabe que la música fue uno de los principales puntos de fricción. Desde la primera película de Guardians of the Galaxy, Gunn se ha ganado fama como un maestro de las bandas sonoras y de la elección de canciones clave en momentos precisos. Gillespie también posee una sólida reputación en ese terreno, como demostró en Cruella (2021), donde convirtió a la villana de Disney en una rebelde punk dentro de la escena de la moda londinense.

La película tuvo al menos cuatro proyecciones de prueba, según las fuentes, celebradas en diciembre de 2025 y también en febrero y marzo de este año. Mientras usuarios de redes sociales y críticos se burlan actualmente del uso de una versión de “The Middle”, de Jimmy Eat World, en la película, la gran canción utilizada durante la secuencia final en una proyección de febrero era una versión de “Girls Just Want to Have Fun”, de Cyndi Lauper. Esa elección procedía de Gunn, aunque finalmente fue sustituida por la versión de “The Middle”, también elegida por él.

La película contó con dos montadores. Por un lado estaba Tatiana S. Riegel, colaboradora habitual de Gillespie y editora de Lars and the Real Girl, I, Tonya y Cruella. Por otro lado estaba Fred Raskin, montador habitual de Gunn y responsable de la edición de todas las películas de Guardians of the Galaxy y de la serie Peacemaker. (Raskin también es el editor habitual de Quentin Tarantino). Fue incorporado más tarde al proceso y se convirtió en una pieza clave de la creciente intervención del estudio.

Parecía haber señales de mejora. Durante el invierno, las puntuaciones de prueba aumentaron hasta alcanzar los bajos 70 puntos. Sin embargo, en lugar de seguir perfeccionando esa versión, el estudio decidió organizar una competición directa creando dos montajes distintos: uno de Gillespie y otro del estudio.

No está claro cuáles eran las diferencias más importantes entre ambos, aunque una fuente afirma que la versión de Gillespie era once minutos más larga e incluía más presencia del villano Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts.

Cuando ambas versiones fueron sometidas a prueba, las puntuaciones descendieron de forma sorprendente. La versión del estudio obtuvo una ligera ventaja sobre la de Gillespie, pero únicamente por dos puntos, según las fuentes. La versión de Gillespie recibió mejores valoraciones en aspectos como la selección musical, el ritmo narrativo y el tratamiento del villano.

Tras imponerse por un margen mínimo, el estudio eligió su propia versión para estrenarla en cines. Una fuente interna sostiene que las diferencias entre ambos montajes no eran especialmente significativas.

Mientras algunas fuentes del estudio describen este proceso como algo rutinario, otras personas del sector opinan lo contrario. Un cineasta de franquicias que habló de forma anónima para este reportaje, aunque no participó en Supergirl, declaró:

“Pasa más veces de las que la gente cree, pero no es algo normal. Si un estudio está dispuesto a invertir dinero en este tipo de pruebas, es porque tiene convicciones muy fuertes sobre determinados aspectos.”

La película nunca volvió a proyectarse en pruebas posteriores. Como referencia, la cancelada Batgirl y la decepcionante Shazam! Fury of the Gods también obtuvieron puntuaciones en la franja de los 60 puntos, igual que la mayoría de las pruebas de Supergirl.

Desde entonces, si Gillespie consideraba imprescindible mantener algún elemento en la película, tenía que luchar activamente para defenderlo, según una fuente.

“Aunque Supergirl no cumplió nuestras expectativas de taquilla, es solo una pieza dentro de una estrategia mucho más amplia y a largo plazo para DC Studios, en la que seguimos confiando plenamente”, declaró Safran al New York Times, en una de las escasas ocasiones en que un responsable de estudio comenta públicamente un fracaso durante su primer fin de semana.

Y, en muchos aspectos, la estrategia sigue adelante. A pesar del revés, Gunn y Safran continuarán dirigiendo el rumbo de DC Studios. No está claro cuándo terminan sus contratos, aunque las fuentes creen que expiran a finales de 2026 o de 2027.

Para entonces, DC Studios habrá estrenado no solo Clayface, una película de terror de presupuesto moderado centrada en el villano de Batman, sino también Man of Tomorrow, que actualmente dirige Gunn y cuyo estreno está previsto para el 9 de julio de 2027.

The Batman: Part II, dirigida por Matt Reeves, también se encuentra en producción y mantiene su fecha de estreno para el 1 de octubre de 2027, aunque sigue siendo independiente del Universo DC principal.

Gunn también continuará impulsando sus propias ideas, especialmente su gusto por destacar personajes secundarios poco conocidos. Un spin-off de Superman centrado en Jimmy Olsen, interpretado por Skyler Gisondo, se convertirá en una serie de tono cómico titulada DC Crime, cuyo rodaje comenzará este otoño.

Asimismo, se encuentra en desarrollo activo una serie centrada en Mr. Terrific, interpretado por Edi Gathegi, con Allan Heinberg (The Sandman) escribiendo el episodio piloto.

Sin embargo, el fracaso de Supergirl coloca una atención especial sobre Gunn, quien se ha convertido en el rostro público de la compañía de una forma que pocos directivos de estudios han hecho antes, gracias a su intensa actividad en redes sociales y a sus constantes declaraciones sobre el control de calidad.

Otros responsables de estudios, como Kevin Feige en Marvel o Pam Abdy en Warner Bros., son conocidos por involucrarse profundamente en los procesos de posproducción. Sin embargo, prácticamente ninguno combina ese papel con el de director activo que realiza sus propias películas mientras dirige una gran división cinematográfica.

El desafío para Gunn —y por extensión para DC Studios— será encontrar el equilibrio entre ser un estudio favorable a los cineastas y mantener la confianza en la fuerte visión artística que ha guiado toda su carrera.

No obstante, DC Studios afronta desafíos aún mayores que el fracaso de Supergirl o las maquinaciones de Brainiac. Entre ellos están las incertidumbres relacionadas con la próxima adquisición de Warner Bros. por parte de Paramount bajo el liderazgo de David Ellison.

Y quizá el reto más importante para Gunn y Safran sea dirigir un estudio de superhéroes en una época en la que las películas de superhéroes ya no son una apuesta segura para el público.

“La Generación Z no se interesa por las películas de superhéroes”, afirmó un ejecutivo de estudio. “Ese género pertenece a los millennials.”

Fuente: The Hollywood Reporter

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Por Miss Lane

Diseñé miles de inventos revolucionarios que me habrían convertido en la mujer más rica del mundo… pero los guardé en Megaupload. Ahora dirijo esto a tiempo completo.

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