SUPERGIRL

Fecha de estreno: 26 de juNIo de 2025. Distribuidora: Warner Bros. Fase: Capítulo Uno: Dioses y Monstruos. Dirección: Craig Gillespie. Guionista: Ana Nogueira. Productor: James Gunn y Peter Safran. Compositores: Claudia Sarne. Cinematógrafo: Rob Hardy. Editores: Tatiana S. Riegel y Fred Raskin. Duración: 110 minutos. Presupuesto: 170 milliones de dólares. Intérpretes: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet, Jason Momoa, Ferdinand Kingsley y Diarmaid Murtagh

Cuando un adversario inesperado y despiadado ataca muy cerca de casa, Kara Zor-El, también conocida como Supergirl, une sus fuerzas a regañadientes con una compañera insólita en un épico viaje interestelar en busca de venganza y justicia.

Historia

En el presente, Kara Zor-El recorre distintos planetas de sol rojo junto a Krypto, disfrutando de una vida despreocupada entre fiestas y alcohol. Superman intenta contactar con ella con frecuencia, preocupado porque nunca permanece demasiado tiempo en la Tierra ni parece encontrar un lugar donde asentarse, pero Kara ignora sus llamadas.

Mientras tanto, en el planeta Holzherr, Krem de las Colinas Amarillas y su banda irrumpen en la granja de la familia Knoll en busca de unas espadas. Elías, el padre de familia, les entrega la llave de la bodega y les indica dónde encontrarlas. Delilah, su esposa, les pide que cojan lo que han venido a buscar y se marchen sin causar más problemas.

Oculta en el pasillo, la pequeña Ruthye presencia la escena. Su hermano mayor, Emond, aparenta estar distraído escuchando música, aunque en realidad ha advertido la presencia de la niña. Krem exige que sea Delilah quien le muestre las armas, pero, en ese instante, Emond aparece por sorpresa para asustar a su hermana. El bandido reacciona de inmediato y le arroja un hacha que acaba con su vida.

Desesperada, Delilah se lanza contra Krem armada con un cuchillo, pero este la arroja violentamente contra la habitación y la mata. Fuera de la casa, Elías activa un artefacto explosivo que elimina a varios de los bandoleros que esperaban en el exterior. Después intenta enfrentarse a Krem, aunque apenas puede hacerle frente antes de que este le atraviese el pecho con una espada.

Ruthye es la única superviviente de la masacre y, al día siguiente, se ve obligada a enterrar ella sola a toda su familia.

Tiempo después, durante una de sus paradas espaciales, Kara celebra junto a Krypto su vigesimotercer cumpleaños. En un bar aparece Ruthye, que recorre el local suplicando ayuda para vengar la muerte de los suyos. Explica que Krem busca la forma de abandonar el planeta después de que su nave quedara destruida.

Krypto intenta convencer a Kara para que intervenga, pero ella se niega, asegurando que no es asunto suyo. Sin embargo, cuando uno de los clientes del bar arrebata a Ruthye la espada que pertenecía a su familia, Kara termina involucrándose. Se enfrenta a la criatura y, aunque recibe una dura paliza, consigue imponerse con la ayuda de Krypto y devuelve el arma a la joven.

A la mañana siguiente, Ruthye encuentra a Kara en su nave y vuelve a pedirle ayuda. Le recuerda que la noche anterior luchó para defender a una desconocida y asegura que eso demuestra que, en el fondo, siempre protege a los inocentes. Kara, sin embargo, mantiene su negativa y sale de la nave con Krypto para que haga sus necesidades.

En ese momento, Krem y sus hombres aparecen con la intención de capturar a Ruthye y apoderarse de la nave de Kara. Mientras registran el interior y comienzan incluso a comer los cereales que encuentran, Krypto escucha el ruido desde el exterior y corre hacia ellos. Krem reacciona disparándole un dardo envenenado con su ballesta.

Cuando Kara descubre que a Krypto apenas le quedan tres días de vida y que el único antídoto lo lleva Krem consigo, cambia de actitud. Decide perseguir al bandido para salvar a su perro y acepta, aunque de mala gana, que Ruthye la acompañe en el viaje. La niña sigue obsesionada con vengar a su familia, pero Kara deja claro que no permitirá que ese deseo de venganza interfiera en su prioridad: salvar a Krypto.

Antes de partir, Kara programa en su reloj la cuenta atrás que marca el tiempo de vida que le queda a su compañero. Mientras espera el autobús intergaláctico, recuerda cómo Krypto llegó a su vida. Durante un funeral kryptoniano, un pequeño cachorro salió de entre la basura y se acercó a ella. Desde entonces nunca volvieron a separarse.

Ya en el autobús, Kara se encuentra rodeada de pasajeros de las especies más variopintas. Ruthye también consigue subir, aunque pronto tiene problemas con uno de los viajeros y Kara vuelve a intervenir para protegerla.

El trayecto se interrumpe cuando las Sklarian Raiders, una banda de piratas espaciales, asaltan el transporte para saquear a los pasajeros. Consiguen arrebatarle a Kara su reloj y también intentan quedarse con la espada de Ruthye. La niña se resiste, pero Kara prefiere entregarla para evitar una tragedia. Aprovechando el momento, roba en secreto un dispositivo de teletransporte a la líder de las piratas y desencadena una pelea.

Las asaltantes consiguen encerrarla en una cápsula. Desde allí, Kara le pide al conductor acercarse a un sol amarillo para recuperar sus poderes, pero descubre que las piratas han robado el motor del autobús.

Sin otra alternativa, idea un plan. Se coloca un traje espacial y, justo cuando está a punto de ponerse el casco, la líder activa el sistema de expulsión. Kara sale disparada al vacío, y empieza a congelarse aunque por fortuna ya se encuentra lo bastante cerca del sol amarillo como para recuperar sus poderes. Regresa de inmediato, recupera el control del autobús, desactiva todos los dispositivos instalados por las piratas y derrota a la banda, recuperando además el motor que habían robado.

Tras hacer una parada en un planeta iluminado por un sol amarillo para recuperar fuerzas, Ruthye contempla asombrada las habilidades de Kara y le pregunta por qué no utilizó esos poderes cuando se enfrentó a Krem en Holzherr. Kara le explica que bajo un sol rojo es tan vulnerable como cualquier otra persona. Convencida de que ahora sí podrán derrotar fácilmente a los bandoleros, Ruthye insiste en continuar la persecución, y esta vez Kara acepta: irán juntas a por Krem.

Antes de marcharse, Kara interroga a las Sklarian Raiders, que terminan revelándole el paradero del bandolero. Krem se encuentra en el planeta Bilquis. Kara creía que aquel mundo había desaparecido hacía tiempo, pero la líder de las piratas le aclara que aún sobrevive y que la riqueza de sus recursos ha atraído a toda clase de criminales. Entre ellos están los hombres de Krem, que secuestran mujeres para asegurar la continuidad de su linaje.

Al llegar a Bilquis, Ruthye siente curiosidad por la Tierra y por los habitantes de ese mundo. Kara le explica que solo ella y su primo poseen los poderes de los kryptonianos bajo un sol amarillo y que, mientras a él lo conocen como Superman, a ella la llaman Supergirl.

Ambas entran en un bar donde todas las miradas se posan sobre ellas. El ambiente resulta tenso desde el primer instante. Mientras el propietario las atiende, un cliente comienza a acosar a Ruthye. Kara, sin perder la calma, acerca el taburete de la niña hacia ella para mantenerla alejada.

Cuando pregunta por Krem y su banda, el desconocido responde que la información tiene un precio y vuelve a acercar a Ruthye hacia él. Kara le propone resolver el asunto con un pulso. Si él gana, podrá quedarse con las dos; si vence ella, le dirán dónde encontrar a los bandoleros.

Justo antes de empezar, otro individuo, mucho más corpulento, aparta al primero y decide enfrentarse él mismo a Kara. La diferencia de tamaño no sirve de nada: Supergirl le rompe la mano con absoluta facilidad. En cuestión de segundos, el resto de los presentes desenfunda sus armas. Kara pone primero a salvo a Ruthye y después acaba con todos ellos sin demasiadas dificultades.

Cuando la pelea termina, solo queda un cliente sentado en el local: Lobo, un cazarrecompensas que sigue la pista de Drom Baxtom, el lugarteniente de Krem. Kara intenta pasar desapercibida, pero Ruthye se acerca a él para pedirle ayuda y le asegura que pueden colaborar en la búsqueda.

Lobo se burla de la propuesta, levanta a la niña del suelo con una sola mano y la observa divertido. Kara interviene de inmediato y comienza a hablar sin parar. Incapaz de soportarla, Lobo decide marcharse sin decir una palabra más.

Los dueños del establecimiento, Bomar y Mareck, les ofrecen refugio mientras contactan con un conocido que, supuestamente, sabe dónde se esconden los bandoleros.

Durante la espera, Ruthye le pregunta a Kara si Superman es tan borde como ella. Kara no puede evitar reírse y le devuelve la pregunta: «¿De verdad crees que soy tan grosera?». Ruthye responde que parece empeñada en dar esa impresión.

Kara le explica que la diferencia entre ella y su primo es que Superman siempre intenta ver lo mejor de las personas, mientras que ella prefiere enfrentarse a la realidad tal como es. Él nunca tuvo que contemplar la destrucción de su mundo.

Intrigada, Ruthye le pregunta cómo era la Tierra antes de que llegara allí. Kara la corrige: nunca perteneció a ese planeta. Ella nació en Krypton.

La niña se sorprende. Siempre creyó que todos los kryptonianos habían muerto cuando explotó el planeta. Kara niega con la cabeza.

—Krypton no desapareció en un solo día. Los dioses no suelen ser tan misericordiosos.

Sus palabras dan paso a un recuerdo de su infancia.

Su padre, Zor-El, y su tío, Jor-El, intentaron advertir al Consejo de Krypton sobre la inminente destrucción del planeta, pero nadie quiso escucharlos. Mientras Zor-El y su esposa, Alura, evacuaban junto a miles de ciudadanos hacia Argo City, contemplaron cómo la nave del pequeño Kal-El abandonaba Krypton rumbo a la Tierra. Alura recordó entonces que Jor-El estaba convencido de que su hijo sería el conquistador de nuevos mundos.

Cuando llegó el momento definitivo, Zor-El activó un gigantesco campo de fuerza que separó Argo City del resto del planeta justo antes de que el núcleo explotara, salvando así a todos sus habitantes.

Ocho años después, Alura, embarazada de Kara, se preguntó si no habría sido mejor enviar también a su hija a la Tierra. Sin embargo, Zor-El se negó. No quería que creciera convertida en una especie de diosa para otro mundo. Habían salvado Argo City porque creían que allí aún existía un futuro para su pueblo.

Ese futuro, sin embargo, nunca llegó. Con el paso de los años descubrieron que la separación de la ciudad había dejado al descubierto un extraño mineral: la kryptonita. La radiación comenzó a extenderse lentamente y fue acabando con la población.

En su lecho de muerte, Alura hizo prometer a Kara que siempre intentaría ser una buena persona. No le pidió que fuera débil ni complaciente, sino que jamás dejara de hacer lo correcto.

Tras la muerte de su esposa, Zor-El comprendió que ya no había esperanza para Argo City. Antes de enviarla a la Tierra junto a Krypto, le recordó que, allí donde fuera, tendría un poder inmenso y la responsabilidad de emplearlo para proteger a quienes no pudieran defenderse por sí mismos.

De vuelta al presente, Kara reconoce ante Ruthye que muchas veces siente deseos de dejarse llevar por el rencor y la rabia. Todo lo que perdió la ha marcado para siempre, pero también sabe que la venganza nunca conduce al lugar al que uno realmente desea llegar.

Ruthye le pregunta cuándo consiguió superar ese odio.

Kara guarda silencio unos segundos antes de responder con una amarga sinceridad.

—Aún sigo esperando.

Al comprobar que Bomar y Mareck tardan demasiado en regresar, Kara decide bajar a la cocina para averiguar qué ocurre. Antes de marcharse, pide a Ruthye que permanezca en la habitación.

Cuando llega abajo, encuentra al matrimonio comportándose con aparente normalidad. Mareck le ofrece una taza de té mientras Bomar intenta mantener una conversación distendida. Sin embargo, una fotografía de una joven colgada en la pared despierta las sospechas de Kara. Al preguntar por ella, el matrimonio confiesa la verdad.

Los bandoleros llevan tiempo secuestrando mujeres jóvenes para convertirlas en sus esposas. Su propia hija, Sarna, es una de las víctimas. Desesperados por recuperarla, aceptaron entregar a Kara y Ruthye a cambio de su liberación.

Mareck ha envenenado el té con la esperanza de incapacitar a Supergirl antes de que lleguen los hombres de Krem.

Pese a la enorme resistencia de su organismo, el veneno empieza a hacer efecto. Kara comprende lo que ocurre e intenta expulsarlo de su cuerpo bebiendo grandes cantidades de leche para provocarse el vómito. Antes de conseguirlo, Krem aparece junto a sus hombres y aprovecha su debilidad para propinarle una brutal paliza.

Mientras lucha por mantenerse consciente, Kara intenta alcanzar el antídoto que Krem lleva consigo para salvar a Krypto. Está a punto de lograrlo cuando escucha los gritos de Ruthye.

Sin pensarlo dos veces, atraviesa el techo de la casa y acude en su ayuda. A duras penas consigue sacar a la niña del edificio y enfrentarse a los bandoleros mientras el veneno sigue debilitándola.

Entretanto, Krem ordena reunir a todas las jóvenes secuestradas para trasladarlas de nuevo. En ese momento aparece Lobo, que irrumpe en la batalla cortando los cables del enorme remolque donde viajan las cautivas. Las muchachas aprovechan el caos para escapar en todas direcciones.

Krem busca a Sarna por el trato que ha hecho con sus padres y no han cumplido. Furioso, decide que los tres pagarán con su vida.

Mientras el combate continúa, Lobo observa fascinado la fuerza y determinación de Kara. Sin necesidad de formar equipo, cada uno libra su propia guerra contra los bandoleros.

En medio del caos, Krem sale en busca de Sarna. Ruthye lo sigue en silencio y, cuando por fin tiene la oportunidad de acabar con él, levanta la espada dispuesta a vengar a su familia.

Pero antes de que pueda asestar el golpe, Kara aparece y la detiene.

Ese instante de vacilación permite que Krem escape. Antes de huir, asesina a Bomar y a toda su familia.

Ruthye estalla de rabia.

Está convencida de que, si Kara no la hubiera detenido, nada de aquello habría sucedido. Ahora hay más inocentes muertos y Krem sigue con vida.

Kara intenta hacerle comprender que matarlo no aliviará el dolor que lleva dentro y que cargar con esa muerte la perseguirá para siempre.

Ruthye no quiere escucharla y le espeta que si la alternativa es convertirme en alguien como ella, no la quiere. Las palabras hieren profundamente a Kara.

Abrumada por la culpa y la impotencia, abandona Bilquis y se eleva hasta salir de la atmósfera del planeta. Allí, completamente sola, rompe a llorar y deja escapar un grito desgarrador que resuena en el vacío del espacio.

Después regresa decidida a terminar la misión. Krem ha huído a través de un portal dimensional. Apenas quedan veinticuatro horas para salvar a Krypto.

Obliga a varios criminales a revelar el escondite de Krem y estos terminan guiándola hasta otro planeta donde se ocultan los supervivientes de la banda.

Sin embargo, nada más llegar a Barenton descubre que uno de sus dos soles es verde. La radiación de ese astro, cargada de kryptonita, comienza a debilitarla casi de inmediato.

Agotada y sin fuerzas, Ruthye aparece y consigue refugiarla en una cueva. La chica la ha seguido en secreto escondida en la nave. No se separa de ella, la cuida y le entrega el traje de Supergirl. Con evidente arrepentimiento, le pide perdón por las palabras que le dijo en Bilquis.

Reconoce que, aunque a veces sea brusca, testaruda o parezca incapaz de mostrar sus sentimientos, siempre hace lo posible por proteger a los demás.

—No eres perfecta —admite Ruthye—, pero eres una buena persona. Gracias por dejarme acompañarte.

Mientras recupera lentamente las fuerzas, Kara recuerda su llegada a la Tierra.

Ella y Krypto fueron recibidos por Kal-El, que ya vivía entre los humanos bajo la identidad de Clark Kent y actuaba como Superman. Con el paso del tiempo, Kara trató de adaptarse a aquel nuevo mundo y acabó aceptando el nombre con el que todos terminarían conociéndola: Supergirl.

Mientras tanto, Ruthye sale de la cueva para buscar agua, pero es descubierta por los hombres de Krem y capturada. La llevan hasta la nave de los bandoleros, donde también permanece prisionero Lobo.

Krem intenta averiguar dónde se esconde Kara, aunque Ruthye se niega a responder. Antes de marcharse le anuncia que será la siguiente en morir.

Lejos de rendirse, la niña comienza a hablar sin descanso para conseguir que la lleven ante él. Finge estar dispuesta a traicionar a Kara con tal de salvar la vida.

Cuando surge una oportunidad, escapa de su celda y libera a Lobo.

Sin embargo, la huida dura poco. Nada más alcanzar la superficie, Krem vuelve a capturarla.

Con el paso de las horas, la rotación de Barenton acerca la superficie del planeta a un sol amarillo. Poco a poco, Kara comienza a recuperar sus fuerzas. Mientras siente cómo su energía regresa, recuerda las palabras de sus padres y de Superman cuando le entregó por primera vez el traje que ahora lleva. Le dijo que aquellos colores tan llamativos estaban pensados para transmitir a la gente que eran los buenos.

Mientras tanto, en la nave de los bandoleros, Krem conduce a Ruthye ante él. Con la espada en la mano, está dispuesto a ejecutarla. En ese instante, una figura desciende del cielo. Supergirl.

Kara atraviesa las nubes a toda velocidad, rescata a Ruthye en el último segundo y la pone a salvo antes de lanzarse de lleno contra Krem y sus hombres. La batalla estalla de inmediato. Durante el enfrentamiento consigue arrebatarle el antídoto que necesita para salvar a Krypto, pero apenas puede disfrutar de esa ventaja. Un virote disparado por la ballesta de Krem se clava en su pierna. Kara se lo arranca sin vacilar y lo utiliza para arrollar a varios enemigos de un solo golpe.

Krem, consciente de que no puede derrotarla en igualdad de condiciones, recurre a su última baza y dispara varios dardos de kryptonita. Los proyectiles alcanzan a Kara, debilitándola lo suficiente para dejarla prácticamente indefensa. Drom Baxtom se prepara para rematarla. Antes de que pueda hacerlo, Lobo aparece por sorpresa y le cercena el cuello de un solo tajo. Con su objetivo eliminado, el cazarrecompensas obtiene por fin la recompensa que llevaba tanto tiempo persiguiendo.

Sin detenerse un instante, monta en su motocicleta, lanza varias granadas contra la nave de los bandoleros y desaparece tan rápido como había llegado, dejando tras de sí una enorme cadena de explosiones. La estructura comienza a desintegrarse. Sujetos únicamente por unos cables, Krem y Ruthye caen hacia la superficie del planeta mientras enormes fragmentos de la nave se precipitan a su alrededor.

Kara continúa enfrentándose a los últimos bandoleros. Durante la lucha cae al interior de un vagón que termina hundiéndose en el agua. Gracias a su visión calorífica consigue abrirse paso hasta el exterior y, una vez bajo la luz del sol amarillo, recupera por completo sus poderes. Sin perder un segundo, rescata a Ruthye.

La chica le recuerda que las mujeres secuestradas siguen atrapadas. Kara despega de inmediato y vuela hasta ellas, liberándolas antes de regresar al lugar donde permanece Ruthye.

Durante su ausencia, los pocos bandoleros que aún siguen con vida rodean a la muchacha, completamente indefensa. Pero Supergirl vuelve a tiempo. Aparece a una velocidad imposible, golpea a Krem y lo lanza a varios metros de distancia antes de acabar con el resto de sus hombres.

Cuando todo parece haber terminado, Ruthye corre hacia Krem. El bandolero apenas puede mantenerse en pie. La joven recoge la espada de su familia y se la coloca en el cuello. Supergirl se acerca despacio. No intenta desarmarla por la fuerza. Tampoco le da órdenes. Simplemente le habla. Le dice que comprende el dolor que siente, que sabe lo que significa perder a toda una familia y vivir consumido por el odio. Pero también sabe que matar a Krem no llenará el vacío que lleva dentro. Ruthye responde que su vida ya está rota y que ya no le queda nada. Kara niega con serenidad. Le recuerda que sigue siendo una buena persona, que su familia continúa viviendo en todo aquello que le enseñó y que la mejor forma de honrar su memoria no es convirtiéndose en alguien como Krem, sino demostrando quién es realmente.

—Tu vida será tu venganza.

Las palabras terminan derribando las últimas barreras de Ruthye. Lentamente baja la espada. Y corre a abrazarla. Supergirl la calma y le pide que se marche antes de que cambie de opinión. Ruthye obedece. Cuando la niña ya se ha alejado, Kara y Krem quedan frente a frente. El bandido rompe el silencio con una sonrisa burlona. Se ríe de ella por haber creído que había salvado el alma de Ruthye y, con desprecio, le pregunta quién podrá salvar la suya. Kara no responde. Con la espada y, sin apartar la mirada de Krem, acaba con él de dos certeros espadazos. Uno por lo que le hizo a Krypto. El otro por todo el sufrimiento que provocó a Ruthye.

Desde la distancia, Lobo contempla la escena con una sonrisa de satisfacción.

Con Krem muerto, Kara recupera el antídoto y corre junto a Krypto. Llega con el tiempo justo para administrárselo y consigue salvarle la vida.

Días después, acompaña a Ruthye hasta el lugar donde vivirá con sus tíos. Antes de despedirse, la niña le pregunta si piensa volver a pasar los días de bar en bar como hacía antes. Kara sonríe. Le responde que esa etapa de su vida ha quedado atrás. Después la invita a celebrar juntas el tiempo que aún queda de su cumpleaños.

Tiempo después, Supergirl regresa al apartamento que comparte con Clark en Metrópolis. Ambos intercambian impresiones sobre lo ocurrido durante las últimas semanas. Clark le comenta, entre bromas, que le habría venido muy bien contar con su ayuda para enfrentarse a su último enemigo. Kara, mucho más serena que al comienzo de su viaje, reconoce que ya no siente la necesidad de seguir huyendo de un lugar a otro. Por primera vez en mucho tiempo, tiene claro dónde quiere estar. La Tierra ya no es simplemente el planeta al que llegó huyendo. Ahora, por fin, también es su hogar. Aunque Clark no está tan contento del caos que provocará Krypto.

Notas

«Supergirl» es la segunda película del Capítulo 1: Dioses y monstruos del Universo Cinematográfico de DC (DCU) y la cuarta entrega en total.

La película se anunció inicialmente con el título «Supergirl: La Mujer del Mañana», al igual que la obra en la que se basa, aunque el subtítulo se eliminó en junio de 2025.

Huevos de Pascua

«Supergirl» adapta «Supergirl: La Mujer del Mañana«, la miniserie de ocho números escrita por Tom King e ilustrada por Bilquis Evely. Muchas de las escenas de la película proceden directamente del cómic, como el momento en que Krem dispara a Krypto o cuando una Supergirl ebria conoce a Ruthye en un bar.

En la escena inicial aparece un ejemplar del Daily Planet (justo antes de que Krypto haga sus necesidades sobre él). Todo ocurre muy rápido, pero si te fijas en los titulares y artículos podrás descubrir algunos guiños interesantes. Los nombres de los reporteros y fotógrafos que aparecen acreditados pertenecen a miembros del equipo de producción de la película. Uno de los artículos menciona el lago Romita, una referencia al legendario dibujante John Romita Jr. También hay una breve mención a los Metropolis Mammoths, un equipo de hockey que apareció por primera vez en Atlas of the DC Universe (1990).

Kara está viendo Casablanca.

Uno de los primeros planetas que visitamos es Holzherr, llamado así en honor a Brittany Holzherr, editora de DC Comics y una de las principales impulsoras de Supergirl: La Mujer del Mañana. El propio Tom King ha explicado que fue fundamental para dar forma a la historia original, por lo que puede decirse que esta película no existiría sin ella.

A pesar de encontrarse en un mundo con un sol rojo (y de estar muy borracha), Kara aún se sorprende cuando alguien intentó robar la espada de Ruthye la golpea y le hace sangrar, lo que recuerda a una escena inicial muy similar en el número 1.

Sí, la voz del revisor del autobús espacial es la de Seth Rogen. El diminuto personaje no procede de los cómics, pero se las arregla para robarse cada escena en la que aparece.

El nuevo medio de transporte para salir del planeta del sol rojo después de que Krem y sus bandidos robaran la nave de Kara, Kara y Ruthye consiguen subir a un transbordador de carga que se parece bastante al que aparece en «La mujer del mañana».

El Wormhole Xpress es asaltado por un grupo de piratas alienígenas conocidas como las Sklarian Raiders. Estas forajidas intergalácticas hicieron su primera aparición en Superboy and the Legion of Super-Heroes #233.

Kara hace el mismo gesto con su dedo que Star Lord en «Guardianes de la Galaxia».

Cuando Kara sale despedida al espacio, empieza a congelarse, como le pasa a Star Lord en «Guardianes de la Galaxia».

Las sklarianas informan a Supergirl y Ruthye de que Krem se encuentra en un planeta llamado Bilquis, su capital es Evely, un claro homenaje a Bilquis Evely. El espectacular trabajo artístico de Evely fue una de las razones por las que La Mujer del Mañana se convirtió en una obra tan especial y, si aún no la has leído, sigue siendo una lectura muy recomendable.

Cuando Supergirl inicia la pelea en el bar de Bilquis, les ordena a los músicos que sigan tocando, igual que hizo la banda del Titanic. El detalle resulta curioso porque Kara apenas ha pasado tiempo en la Tierra y, aun así, parece conocer perfectamente la historia del famoso transatlántico. Pensándolo bien, tiene sentido: la tragedia del Titanic guarda ciertos paralelismos con la caída de Argo City.

Aunque también llama “Calamardo” a otro alienígena, así que quizá simplemente sea una gran aficionada a las películas y series de la cultura de la Tierra.

Antes de la escena de la pelea en el bar, tras el combate de pulsos, Kara pregunta si alguien quiere marcharse antes de que empiece la pelea, lo que debería recordarnos la misma pregunta que formuló el Capitán América durante la emblemática escena del ascensor de «El soldado de invierno».

Entonces aparece Lobo: el último czarniano y el tipo más peligroso de la galaxia. Mercenario, antihéroe y experto en causar problemas, Lobo debutó en Omega Men #3 en 1983. Su popularidad se disparó durante los años noventa, protagonizando historias tan absurdas como memorables en las que llegó a enfrentarse a Santa Claus, al más allá y a prácticamente cualquier cosa imaginable.

Y sí, Lobo realmente exterminó a toda su especie. Ese hecho forma parte de la continuidad del personaje y puede verse en la miniserie Lobo publicada en 1990.

La clásica palabrota de Lobo “Gotcha, Bastich!” (¡Te tengo, hijo de puta!), procedente de los cómics, se repite varias veces en sus apariciones.

Aunque Kara no tiene una respuesta clara para Ruthye sobre por qué ella es «Supergirl» y no Superwoman y Clark es «Superman», cuando su primo solo es diez años mayor que ella, esto sí que ayuda a confirmar que Kara es, de hecho, más joven que Clark en el Universo DC, lo que invierte la dinámica habitual que se ve en los cómics.

Los flashbacks de Argo City están inspirados en Supergirl: La Mujer del Mañana #6, que a su vez reinterpretaba el origen clásico de Kara narrado en Action Comics #252. La frase «Krypton no murió en un solo día. Los dioses no son tan considerados» está tomada directamente del cómic, aunque allí la pronunciaba Ruthye y en la película la dice Kara.

Durante la destrucción de Krypton escuchamos la expresión «¡Gran Rao!». Rao es tanto el nombre del sol rojo de Krypton como la principal deidad venerada por los kryptonianos. La referencia apareció por primera vez en Superman #248, publicado en 1972.

Alura dice que no puede creer que el pequeño Kal-El se convierta en un «conquistador de mundos», lo que enlaza con el giro argumental sobre el mensaje kriptoniano de la película «Superman», según el cual Jor-El y Lara enviaron a su hijo a gobernar la Tierra como un Nuevo Krypton. Por lo que el mensaje de Jor-El y Lara no es una manipulación de Lex Luthor ni Brainiac.

En la segunda aparición de Lobo podemos ver en acción su legendaria Spacehog, la motocicleta espacial equipada con su característico frontal en forma de calavera. Es el vehículo insignia del personaje desde Justice League International #18.

Krem huyendo a través de un portal dimensional hace referencia a un artefacto que aparece en el cómic: las esferas de Mordu, unas esferas que solo pueden ser convocadas por personas que han matado a muchas personas.

Cuando Kara sale al espacio exterior y grita de frustración es una clara referecia a cuando en el cómic se mete dentro del sol amarillo y se desahoga por las matanzas que ve.

Barenton y su letal sol verde aparecieron originalmente en Supergirl: La Mujer del Mañana #5. Igual que sucede en el cómic, Ruthye debe llevar a Kara a una cueva cercana para protegerla de sus efectos.

La idea de que un sol verde resulte perjudicial para los kryptonianos se remonta a Superman #155, publicado en 1962. En aquella historia, un villano alteraba la luz de un planeta alienígena para volverla verde, dejando a Superman sin poderes. No era tan devastador como lo que sufre Kara en Barenton, pero sí puso al Hombre de Acero en serios aprietos.

Cuando Kara llega en su cápsula a la Tierra, lo hace en frente a la Fortaleza de la Soledad, lo que se intuye, Superman había estado guiando la nave para que llegara a ese lugar en concreto. La cápsula de Kara tiene un diseño similar al domo de la forma robótica con cara de esqueleto que tenía Brainiac en los años 80.

No entraremos en todas las diferencias entre la película y el material original, aunque sí merece la pena destacar que el desenlace toma un rumbo distinto. En el cómic Krem termina encarcelado en la Zona Fantasma durante 300 años y si muere o no se deja en el aire. Una anciana Ruthye golpea con su bastón a Krem y Supergirl y ella se alejan de la escena dejando al villano tendido en el suelo. Además, la historia revela que el supuesto veneno nunca representó un peligro real para Krypto; Supergirl lo utilizó simplemente como excusa para seguir de cerca a Ruthye.

Y hablando de Superman, Kara se reúne con su primo en la Tierra durante el epílogo. Si el apartamento te resulta familiar, es porque se trata del mismo lugar donde Lois y Clark compartieron una conversación muy importante en «Superman«. Una pista para recordarlo: imagina a un duende dimensional observando desde la ventana.

Opinión

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Durante toda la campaña promocional de «Supergirl», tanto el reparto como el equipo creativo insistieron en una idea: Kara Zor-El no iba a ser la típica heroína perfecta. Nos hablaron de una joven marcada por la pérdida, sola en el universo y obligada a cargar con un dolor que nunca ha terminado de superar. Sobre el papel, parecía una propuesta muy interesante para seguir construyendo este nuevo Universo DC. Sin embargo, cuando terminaron los créditos, mi sensación fue de decepción. No porque la película sea un desastre, sino porque se queda muy lejos de todo lo que podría haber sido o quizás, lo que yo esperaba.

La mayor parte de la película bebe directamente de Supergirl: La mujer del mañana, el magnífico cómic de Tom King y Bilquis Evely. Un auténtico comicazo que funciona de maravilla como una historia cerrada de ocho números, pero que siempre me pareció complicado trasladar al cine por la crudeza de algunos de sus temas y por la forma tan particular en la que desarrolla a sus personajes. Precisamente por eso me sorprende aún más que la adaptación haya decidido alterar uno de los aspectos fundamentales de la obra original.

El gran problema de la película, al menos para mí, está en su desenlace. Kara acaba matando a Krem. Puede parecer un simple cambio respecto al cómic, pero en realidad afecta a todo el significado de la historia. Durante buena parte de la película vemos cómo Supergirl intenta convencer a Ruthye de que la venganza no le devolverá lo que ha perdido, de que matar no solucionará nada y de que cargar con una muerte la perseguirá durante el resto de su vida. Sin embargo, cuando llega el momento decisivo, es la propia Kara quien termina haciendo exactamente aquello que ha estado condenando durante toda la aventura.

Es una decisión que me resulta difícil de aceptar, especialmente porque la película insiste varias veces en los valores que le inculcaron sus padres: ser buena, ayudar a los demás y proteger a quienes no pueden defenderse por sí mismos. Y aquí surge una pregunta evidente: ¿proteger significa matar en lugar de otra persona?

Además, estamos hablando de un personaje que representa los mismos ideales que Superman. Ya critiqué en su momento que Superman matara a Zod en «El Hombre de Acero» porque siempre he pensado que quitar una vida es el camino más fácil para un superhéroe. No porque sea sencillo emocionalmente, sino porque evita buscar una alternativa mejor. Y en este caso resulta todavía más extraño cuando el propio cómic ya ofrecía una solución mucho más coherente.

Y no estoy diciendo que Krem merezca compasión. Todo lo contrario. La propia película se encarga de presentarlo como un individuo despreciable: un asesino responsable de innumerables muertes, un traficante de personas y alguien dispuesto a secuestrar mujeres para utilizarlas como simples herramientas con las que perpetuar su linaje. Es un personaje diseñado para que el espectador lo deteste, y funciona en ese sentido.

Precisamente por eso considero que matarlo es la decisión equivocada. La muerte es una salida demasiado sencilla para alguien como él. Es el final rápido, la vía fácil. Krem no merece una muerte heroica a manos de la protagonista ni convertirse en el último obstáculo de una gran batalla final. Lo verdaderamente justo habría sido obligarlo a vivir con las consecuencias de sus actos, enfrentarse a aquello que ha hecho y perder todo aquello por lo que ha luchado. En cierto modo, la muerte acaba siendo un premio para alguien que nunca ha mostrado arrepentimiento ni intención alguna de cambiar.

Por eso el final del cómic me parece mucho más poderoso. No porque sea más cruel, sino porque entiende que la verdadera justicia no siempre consiste en acabar con el villano, sino en impedir que vuelva a hacer daño mientras se le obliga a cargar con el peso de sus decisiones. Cuando la película opta por la ejecución, reduce un conflicto moral complejo a una solución mucho más simple y convencional.

En la obra original, Supergirl no mata a Krem. Lo envía a la Zona Fantasma para que cumpla condena por sus crímenes. Siglos después, una Kara ya adulta visita a una anciana Ruthye y ambas acuden a ver a un Krem envejecido, derrotado y arrepentido de sus actos. Ruthye lo golpea con su bastón y las dos se marchan, dejándolo atrás. Es un final mucho más poderoso porque demuestra que la justicia y la venganza no son lo mismo.

Y ahí está precisamente el corazón de La mujer del mañana. Mucha gente reduce la historia a un mensaje sencillo de “la venganza es mala”, pero el cómic habla de algo bastante más profundo. Habla de cómo convivir con el dolor, de cómo seguir adelante pese a las pérdidas y de cómo evitar que el sufrimiento termine definiendo quién eres como persona. Cuando la película decide que Kara mate a Krem, no está cambiando únicamente una escena; está alterando el mensaje principal de toda la historia.

Por lo demás, la película tiene virtudes. Me parece entretenida y, de hecho, probablemente le habría puesto una nota bastante más generosa si no fuera por esa decisión final que condiciona por completo mi valoración de la adaptación.

También quiero destacar las apariciones de Superman. Siempre es un placer volver a ver a David Corenswet en el papel, y la escena final entre ambos me gustó bastante. En parte porque recupera un tono más serio y sincero, permitiendo que los personajes respiren y se relacionen de forma natural. Por el contrario, la escena en la que recibe a Kara tras llegar en la cápsula me pareció muy desafortunada. No había visto el clip que se publicó antes del estreno, así que me encontré ese momento por primera vez en la sala y la sensación fue bastante incómoda. El humor se siente forzado y rompe por completo la atmósfera que debería transmitir el encuentro.

Más allá de mis problemas con el desenlace, la película arrastra otros inconvenientes importantes. El guion apenas desarrolla muchas de las ideas que plantea, el ritmo avanza a trompicones y rara vez se detiene lo suficiente para que el espectador conecte con los personajes o con los conflictos que atraviesan. Hay conceptos interesantes relacionados con el trauma de Kara, con su soledad y con su lugar en el universo, pero casi todos quedan reducidos a pinceladas superficiales.

La mayoría de personajes secundarios tampoco tienen demasiado recorrido. Salvo Kara, cuesta encontrar a alguien que disponga del tiempo necesario para evolucionar o dejar huella. Incluso el villano termina resultando menos interesante de lo que debería, lo que debilita todavía más el conflicto principal.

Algo parecido ocurre con Lobo. La interpretación de Jason Momoa tiene presencia y carisma, pero el personaje aparece de forma tan apresurada y con tan poco desarrollo que acaba sintiéndose más como un adelanto de futuros proyectos que como una pieza importante dentro de esta historia. Da la sensación de que la película espera que el espectador se emocione simplemente porque Lobo está ahí, sin hacer el trabajo necesario para que su presencia tenga verdadero peso dramático.

Visualmente tampoco me parece una película especialmente inspirada. Las escenas de acción son confusas por momentos y el abuso de canciones populares acaba resultando contraproducente. En lugar de reforzar determinadas secuencias, muchas veces chocan con el tono de lo que está ocurriendo en pantalla y terminan distrayendo más de lo que aportan.

Afortunadamente, hay un elemento que sostiene gran parte de la película: Milly Alcock. Su interpretación de Kara es, sin duda, lo mejor de todo el conjunto. Consigue transmitir vulnerabilidad, rabia, cansancio y esperanza incluso cuando el guion no la acompaña. Hay una personalidad muy definida detrás de su versión del personaje y, aunque esta primera aparición no me convenza del todo, sí me deja con ganas de seguir viéndola crecer dentro del nuevo DCU.

En definitiva, «Supergirl» me parece una película entretenida, pero tremendamente frustrante. No porque sea mala, sino porque tenía todos los ingredientes para ser mucho mejor. Bajo su ritmo irregular, sus personajes poco desarrollados y algunas decisiones cuestionables, sigue existiendo la base de una gran historia. El problema es que, al modificar aquello que hacía especial al cómic original, la película termina perdiendo gran parte de la fuerza emocional y temática que convirtió a La mujer del mañana en una de las mejores historias modernas del personaje.

«Supergirl» ya está en cines.

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Por Miss Lane

Diseñé miles de inventos revolucionarios que me habrían convertido en la mujer más rica del mundo… pero los guardé en Megaupload. Ahora dirijo esto a tiempo completo.

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