Capítulo 3 «El dragón chino» – «La niñera» (By the Skin of the Dragon’s Teeth – At the Babysitter’s)
Fecha de emisión: 1 de octubre de 1988. Guión: Karen Willson, Chris Weber y Cherie Wilkerson
Luthor descubre una maldición cuando engaña a Superman para que excave un tesoro en «El dragón chino». Una niñera intenta controlar al joven Clark en «La niñera».
Historia
El dragón chino
Tras adquirir la Gran Muralla China, Lex Luthor convoca al equipo del Daily Planet para una entrevista exclusiva. Lois Lane y Jimmy Olsen esperan en el muelle mientras Clark Kent llega tarde. Justo entonces, un buzo coloca un explosivo en un barco cercano, haciéndolo estallar. Clark aprovecha el caos para lanzarse al agua y transformarse en Superman.
El buzo informa a Luthor de que el plan ha funcionado: la explosión ha atraído la atención de Superman, tal y como el magnate deseaba. Luthor pretende utilizar al héroe para excavar una cueva que, según él, contiene un tesoro legendario. Mientras lo explica a su secretaria, Jessica Morganberry, Madam Nukua —quien ha escuchado todo— intenta escapar en un telesférico. Al otro lado, Lois, Jimmy y Clark esperan para abordar el suyo.
Jimmy pregunta a Lois por la necesidad de un enlace dentro de LexCorp, y Lois explica que Luthor siempre oculta algo. En ese momento, aparece su contacto: la propia Madam Nukua, quien les revela que el plan de Luthor podría poner en peligro a toda China.
El grupo se divide en dos telesféricos: Lois y Clark en uno; Jimmy y Madam Nukua en otro. Durante el trayecto, Madam Nukua explica que Luthor podría estar buscando la guarida de Lung Wang, el legendario Rey Dragón, cuya maldición convirtió en piedra a todos los ladrones que intentaron robar su tesoro. El buzo infiltrado aparece en su cabina y corta los cables. Lois y Clark los ven caer; Clark finge desmayarse para poder transformarse sin ser descubierto. Lois escala por los cables y se enfrenta al saboteador, que huye en paracaídas. La reportera cae al vacío, pero Superman la rescata. Acto seguido, salva también el telesférico de Jimmy y Madam Nukua.
Una vez en la Gran Muralla, el grupo se reúne con Lex, que presume de su excavación. En su interior encuentran estatuas de piedra petrificadas en poses de terror. Madam Nukua reconoce la maldición: la cueva castiga a los ladrones convirtiéndolos en piedra. Luthor hace detonar explosivos, obligando a Superman a abrir una salida para protegerlos.
Finalmente llegan a la cámara del tesoro del Rey Dragón. Luthor aparece para reclamarlo y se burla de Madam Nukua, afirmando que ahora todo le pertenece, incluso el dragón petrificado. Ella le advierte que no debe tocar el colmillo del dragón, pero Luthor lo arranca igualmente. De inmediato, las estatuas comienzan a revivir y atacan. Superman intenta detener a Luthor, pero las criaturas lo retienen. Luthor escapa con Jessica mientras el Dragón renace y empieza a arrasar todo.
Para proteger su identidad, Superman esculpe una estatua de Clark Kent y obliga a Jimmy a transportarla en una bicicleta. Lois y Jimmy persiguen a Lex y Jessica, pero la estatua cae, rueda colina abajo y, accidentalmente, arrolla a Luthor y Jessica antes de terminar en el agua.
Luthor descubre que el colmillo se ha adherido a su mano. Superman lo toma y lo obliga a ayudarle a revertir el desastre. Juntos vuelan hasta el Dragón y Luthor vuelve a colocar el colmillo, restaurando la paz. LexCorp devuelve la Gran Muralla al pueblo chino, y Superman destruye su estatua antes de reaparecer como Clark.
Clark llega a tiempo al Daily Planet con la primicia del rescate de Pekín. Lois, enfadada por su misteriosa desaparición, teme que Clark le arrebate el Premio Pulitzer.
La niñera
Jonathan y Martha Kent salen por la noche y dejan a un pequeño Clark al cuidado de Melissa, una niñera. Clark, convencido de que sus poderes pueden ayudarle a esquivar la hora de acostarse, decide poner a prueba sus límites.
Lo primero que hace es manipular las manecillas del reloj para confundir a Melissa. Cuando ella se distrae hablando por teléfono, Clark aprovecha para flotar por la casa y llevarse el televisor a su habitación. Sin embargo, la maniobra hace más ruido del que esperaba, y Melissa lo descubre antes de que pueda encenderlo.
Decidido a seguir su rebelión nocturna, Clark se cuela en la cocina y devora galletas hasta sentirse completamente lleno. Pero tanta travesura termina pasándole factura: incluso un niño kriptoniano tiene sus límites.
Al final, agotado por sus propios excesos, Clark se queda profundamente dormido… tirado en el suelo de la cocina.
Capítulo 3 "El dragón chino" – "La niñera" de «Superman»
Opinión

Este tercer capítulo de la serie animada de «Superman» de Ruby-Spears ofrece una aventura entretenida, llena de acción clásica y exotismo ochentero. La trama, centrada en una antigua maldición china y en la obsesión de Lex Luthor por obtener un tesoro legendario, funciona bien como relato infantil: hay misterio, criaturas míticas, persecuciones y momentos humorísticos.
Sin embargo, la historia resulta bastante previsible. Desde el primer momento se intuye que Luthor manipulará a Superman, que desatará alguna fuerza sobrenatural y que, inevitablemente, el héroe deberá restaurar el orden. El ritmo es dinámico, pero no sorprende en ningún punto. Aun así, la combinación de mitología oriental con la ciencia y codicia de Lex ofrece un contraste simpático y adecuado para la época en que se produjo.
Uno de los elementos que sigue resultando menos convincente es la forma en que se maneja la identidad secreta de Superman. Las excusas forzadas para justificar la ausencia de Clark, como la inexplicable estatua de piedra, son incluso más evidentes que en otros productos infantiles del personaje. Si se compara con «Superman: La serie animada» años más tarde, donde la transición entre Clark y Superman era mucho más cuidada, estos trucos resultan demasiado burdos. Entiendo que esta serie estaba dirigida principalmente a un público más joven, pero incluso para ese estándar se sienten un poco torpes.
A pesar de todo, el episodio se deja ver con agrado. Mantiene un buen ritmo, ofrece escenas memorables, especialmente la resurrección del Rey Dragón, y presenta a un Lex Luthor tan manipulador como siempre. No será el capítulo más brillante de la serie, pero cumple con su objetivo: entretener de principio a fin.
El Álbum Familiar es simpático y cumple muy bien su función: mostrar un lado cotidiano y entrañable del futuro Superman. El humor funciona gracias al contraste entre los poderes extraordinarios de Clark y su mentalidad de niño, convencido de que puede burlar a los adultos solo porque puede volar o mover objetos con facilidad.
El cierre, con Clark rendido por pura fatiga, es un recordatorio agradable de que incluso los kriptonianos siguen siendo niños… y necesitan dormir. Es un segmento sencillo, pero efectivo y tierno, que aporta un toque de humanidad a la serie.
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